Un‌ ‌senador‌ ‌japonés‌ ‌cree‌ ‌que‌ ‌las‌ ‌criptodivisas‌ ‌ganarán‌ ‌en‌ ‌importancia‌ ‌una‌ ‌vez‌ ‌se‌ ‌supere‌ ‌la‌ ‌crisis‌ ‌del‌ ‌coronavirus

¿Influirá la pandemia en el tan esperado estallido de la economía digital en Japón?

Bandera japonesa y cielo despejado
La inestabilidad de la economía mundial parece haber provocado un renovado interés por las criptodivisas y las tecnologías subyacentes; Japón no es la excepción.

Las criptomonedas parecen estar cada vez más presentes en los reguladores de todo el mundo, que buscan contrarrestar posibles fisuras en la comunicación de datos, así como soluciones sólidas para el comercio internacional.

En este sentido, el senador Otokita Shun (Nippon Ishin), miembro del Comité de Asuntos Financieros de Tokio, comentó en un tuit que creía que las criptodivisas serían más importantes de lo que son ahora una vez se supere la crisis sanitaria del coronavirus.

En un breve diálogo con los traders con sede en Japón, señaló que, si bien las criptodivisas enfrentarán numerosos obstáculos en su implementación (en particular en lo referente a impuestos y otros aspectos económicos), cuentan con un innegable potencial y no se puede descartar empezar a trabajar con ellas en un futuro a medio-largo plazo.

«Por la noche, habrá una reunión en Zoom. Una vez se supere la pandemia, no solo el número de criptodivisas, sino ellas en sí mismo, así como la cadena de bloques a la que recurren para operar, experimentarán un claro crecimiento. Además, la Dieta Nacional abordará la idea de reformas impositivas y nuevas regulaciones que afectarán a todo esto», según recoge la traducción al inglés de la publicación hecha por el senador Shun.

En una entrada del blog de Finextra, el economista jefe de De Meijer Independent Financial Services Advisory (MIFSA), Carlo De Meijer, apuntó a que las instituciones chinas ya se aprovechan de la tecnología blockchain, no solo como paso natural en una sociedad que busca constantemente los múltiples beneficios que ofrece la tecnología digital, sino como un modo de reducir el impacto económico en el país de la COVID-19.

«Han puesto en marcha una serie de aplicaciones de uso inmediato y de emergencia para luchar contra la propagación del coronavirus en organismos públicos, hospitales, universidades y el sector financiero», señala De Meijer.

En tiempos de la COVID-19, no puede obviarse el valor de las criptodivisas y las tecnologías que subyacen a estas. Los sistemas informáticos distribuidos son capaces de ofrecer una transparencia mayor, así como de compartir registros de datos de pacientes, historiales e información de infecciones a escala global. No en vano, países como los Emiratos Árabes Unidos ya trabajan en aplicaciones de rastreo del coronavirus basadas en la cadena de bloques con la intención de controlar el avance de la enfermedad.

Disponer de una cadena de bloques pública puede ayudar enormemente a compartir datos fiables. Con ello, los gobiernos podrán responder con mayor eficacia ante el problema del descontrol de los casos, principal fuente de transmisibilidad mundial.

Incluso en aquellos países en los que las criptomonedas no se ven con buenos ojos, como Birmania o Líbano, la gente parece decantarse por utilizar criptodivisas como forma de ahorro o de envío de dinero. Escenarios como este son alentadores para este tipo de divisas y pueden tener un impacto positivo en las naciones pertenecientes al grupo de las economías emergentes.

Por otro lado, inversores de corte tradicional, como Paul Tudor Jones II, también parecen ver futuro en las criptomonedas. Su confianza en Bitcoin es total en un momento en el que la los gobiernos están haciendo lo imposible para suministrar efectivo suficiente para mantener sus economías a flote.

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